El dueño de la Plaza Independencia está sentado en un banquito de cinco patas. A sus pies, varios cepillos, cremas y paños. Son las cuatro de la tarde y algunos ya empiezan a salir de sus oficinas. Es la hora pico para Raúl Galo, que desde las doce ya lleva cuatro clientes, uno por hora.
Ubicado al costado del monumento al General José Gervasio Artigas, el cartel de “El Prócer Lustrados” llama la atención. Varios turistas se detienen a sacarle fotos al pequeño puestito, compuesto por una silla con ruedas y techo de nylon, por si llueve, un banquito para apoyar los pies y los implementos de Raúl. Hace 15 años que está en la plaza.
